¿Un amante para salvar tu matrimonio?

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Muchas veces es suficiente con hablar acerca de lo que sentimos y lo que percibimos en una relación, dejando claro qué es aquello que experimentamos como un problema y aquello que no tiene por qué serlo. Y es que muchas veces se da por supuesto que existe una crisis allí donde solo existe el miedo a que la otra persona considere que esta existe; muchas veces, ninguna de ambas personas involucradas en la relación ven la situación como un problema grave, y eso no es malo. Lo importante es que las necesidades de los dos se vean satisfechas por la relación. En este sentido, es importante prestar atención a las excusas que uno mismo se pone y reconocerlas como lo que son, excusas para no salir de la zona de confort. Gestionar mejor el tiempo Muchas veces, la falta de pasión se explica mejor por lo que ocurre fuera de la relación de pareja, que por lo que se da dentro de ella. Es el caso, por ejemplo, de quienes gestionan mal su tiempo de trabajo, llegando a casa al anochecer, y estando totalmente agotados. En circunstancias así, es incluso cruel plantearse que el problema por la falta de pasión es de la interacción entre ambos. Plantearse la existencia de problemas médicos Si la falta de pasión en lo sexual va de la mano de complicaciones médicas que producen dolor, es normal que la relación se vea afectada, pero eso no implica que la causa sea afectiva, amorosa o de convivencia. En casos así, hay que ponerse en manos de profesionales cuanto antes.